Fractal

Un edificio de viviendas tiene algo de colmena: balcones idénticos, ventanas en fila, la misma curva repetida planta tras planta. En Fractal esa arquitectura pierde el suelo. Las fachadas se doblan sobre s mismas, giran y se reflejan hasta convertirse en flores, hélices o criaturas marinas que flotan en un azul de noche cerrada. La repetición, que en la ciudad sirve para ordenar y abaratar, aquí produce lo contrario: algo que parece vivo. Cuesta creer que detrás de cada forma hay una terraza donde alguien tiende la ropa.