Amalgama
Amalgamar es tomar lo que contienen los estratos y recomponerlo. En esta serie superpongo imágenes hasta que dejan de leerse como capas y se convierten en una sola materia, en la que el grano y el píxel se comportan como tierra, grana o limo: algo que se ofrece tanto a la vista como al tacto.
Trato cada fotografía como un suelo, con su sedimento, su roca madre, su clima y lo que vive en su superficie. Las separo, las fundo y las vuelvo a fundir, y hago de sus cortes y sus bordes la condición para recomponer tiempos y lugares que nunca coincidieron. En las terrazas de Sierra Nevada, las tierras negras de Sintaná se confunden con el viento; con las imágenes persigo algo semejante.
No sé cómo piensa una imagen ni qué desea. Sé, en cambio, que bajo cierta presión y cierta temperatura se funde con lo que tiene cerca. Eso es lo que me interesa: apartarme del código y de la representación para quedarme en la materia.